Ansiedad en el trabajo: qué dice la psicología (y por qué hablar inglés en una reunión puede disparar el agobio)

Hace unas semanas, haciendo la evaluación de fin de curso, me encontré con algo que no me había pasado nunca: seis alumnos estaban de baja o habían dejado o cambiado de trabajo en las últimas semanas.

Llevamos años trabajando con adultos y nunca había notado una sensación de agobio y cansancio tan generalizada. Lo conté en nuestra newsletter y me preguntaba si era cosa de mi entorno o si estaba pasando algo más grande.

Spoiler: no es cosa de mi entorno. La ansiedad en el trabajo es uno de los grandes problemas de salud de nuestra época, y en este artículo te cuento qué dicen los datos, qué le pasa a tu cerebro cuando estás bajo presión y por qué, si además trabajas en inglés, todo se multiplica.

No son imaginaciones tuyas: lo que dicen los datos

  • En el mundo: la Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo calculan que la depresión y la ansiedad hacen perder unos 12.000 millones de días de trabajo al año, con un coste de casi un billón de dólares para la economía.

  • En Europa: según la encuesta OSH Pulse 2025 de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), el 29 % de los trabajadores de la UE sufre estrés, depresión o ansiedad. Más del 40 % trabaja con una presión de tiempo severa, uno de cada tres siente que su esfuerzo no se reconoce y casi un 30 % sufre problemas de comunicación o colaboración.

  • En España: según los datos de esa misma encuesta publicados en prensa, el 40 % de los trabajadores españoles relaciona su ansiedad o depresión con el trabajo, once puntos por encima de la media europea. En 2022 era el 26 %.

  • Las bajas: el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) señala que los trastornos mentales ya son la segunda causa de baja laboral en España. Entre 2018 y 2024, las bajas por síntomas emocionales crecieron alrededor de un 490 % y los trastornos de ansiedad, un 120 %.

Así que si sientes que en tu empresa "aprietan" cada vez más, no exageras. El mundo laboral ha cambiado muy rápido, las expectativas son cada vez más altas y nosotros seguimos siendo los mismos humanos de siempre.

Qué le pasa a tu cerebro cuando tienes ansiedad

La ansiedad no es solo una emoción desagradable: cambia literalmente cómo procesas la información.

La teoría del control atencional (Eysenck, Derakshan, Santos y Calvo, 2007) explica que la ansiedad debilita el sistema que usas para concentrarte en tu objetivo y refuerza el que reacciona a lo que percibes como amenaza. Esa función ejecutiva depende de la memoria de trabajo, el "espacio mental" donde sostienes lo que estás pensando en este momento.

Traducido a la vida real: cuando estás ansioso, una parte de tu cabeza está ocupada vigilando el peligro (¿lo estoy haciendo bien?, ¿qué pensarán?) y te quedan menos recursos para la tarea. Por eso puedes saber perfectamente algo y, en el momento clave, quedarte en blanco. Muchas veces sigues rindiendo, pero con un esfuerzo enorme, y eso es justo lo que agota.

El factor extra: hacerlo en inglés

Ahora imagina esa misma reunión tensa, pero en inglés.

Hablar en otro idioma ya exige mucha memoria de trabajo: buscar palabras, construir frases, entender acentos… Si a eso le sumas la ansiedad, tienes la tormenta perfecta.

La psicología tiene un nombre para esto: ansiedad ante la lengua extranjera. Elaine Horwitz y sus colegas la describieron en 1986 como una ansiedad específica, distinta de la ansiedad general, ligada a las creencias, sensaciones y conductas que aparecen al aprender y usar otro idioma.

Y tiene efectos medibles:

  • Un meta-análisis de Botes, Dewaele y Greiff (2020) reunió 67 estudios con más de 14.000 personas. Encontró una relación negativa clara entre ansiedad y rendimiento en el idioma (r = −0,39): a más ansiedad, peor rendimiento, en todas las destrezas.

  • Tsedal Neeley, profesora de Harvard Business School, estudió una gran empresa francesa que impuso el inglés como idioma de trabajo. Todos los empleados no nativos sintieron que perdían estatus, fuera cual fuera su nivel, y los que tenían un nivel intermedio fueron los que más ansiedad sufrían. Además, muchos lo vivían en silencio, por miedo a que se notaran sus carencias.

Este último dato nos toca de cerca. En España, la mayoría de los profesionales están justo en esa franja intermedia: el índice EF EPI 2025 sitúa a España en el puesto 36 de 123 países, con un nivel de "competencia moderada". Es decir, sabes lo suficiente como para que te pidan usarlo, pero no tanto como para sentirte cómodo. Y ese es exactamente el punto donde más pesa la ansiedad.

Qué puedes hacer (a partir de mañana)

1. Distingue el agobio puntual de algo más serio. Si la ansiedad te quita el sueño, aparece casi a diario o te impide funcionar, no es un problema de idiomas ni de organización: habla con tu médico de cabecera o con un psicólogo. Pedir ayuda es una decisión inteligente, no una debilidad.

2. Libera memoria de trabajo con frases preparadas. Cuanto menos tengas que construir en el momento, más recursos te quedan. Ten a mano tus "frases salvavidas":

  • Sorry, could you say that again?

  • Let me think about that for a second.

  • Just to make sure I understand, you mean…?

  • Can I come back to you on that?

3. Practica la situación, no solo el idioma. Saber gramática no te prepara para una reunión tensa. Lo que reduce la ansiedad es haber vivido esa situación antes, en un entorno seguro: ensayar la presentación, simular la llamada difícil, practicar cómo interrumpir con educación.

4. Cambia el objetivo: comunicar, no ser perfecto. Gran parte de la ansiedad lingüística viene del miedo a equivocarse. Tus compañeros no esperan un inglés de nativo; esperan entenderte y que les entiendas.

Cómo lo trabajamos en The Whale Room

Por todo esto, en nuestras clases de Business Communication no empezamos por la gramática, sino por tus situaciones reales: la reunión de los lunes, la llamada con el cliente, la presentación de resultados o la entrevista que tienes en dos semanas.

Con nuestro método Circular Learning practicas esas situaciones una y otra vez con una profesora que conoce tu objetivo, en un entorno donde equivocarse está permitido. Así, cuando llega el momento de verdad, tu cabeza ya ha estado ahí y le quedan recursos para lo importante: comunicar.

¿Y ahora qué?

La ansiedad en el trabajo no es un fallo personal: es una respuesta humana a un entorno que se ha vuelto muy exigente. Y si trabajas en inglés, reducir la carga del idioma es una de las formas más directas de quitarte presión.

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Y cuéntanos: ¿cómo está el ambiente en tu empresa? Escríbenos, que leemos todos los mensajes.

Este artículo es divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.

Fuentes