Carta 2
La de la cabeza gigante y sin zapatos
Un día random de 2022 me encontré en una clase online donde la única que estaba online era yo. Había aceptado un curso de Business English para una empresa conocida de zapatos, y ahí estaba yo, delante de diez personas alrededor de una mesa ovalada tipo la de la Casa Blanca, cuando esperaba diez pantallas, cada una en su casa.
Este percal no era lo que había planificado.
Inmediatamente sus caras se convirtieron en monstruos terribles: diez desconocidos en silencio, juzgando mi enorme cabeza proyectada sobre una pared. For all I know, detrás podía estar el dueño de la empresa decidiendo cuánto tardaba en romper el contrato.
Para añadir profesionalidad a la escena, estaba descalza. Después de una pandemia y trabajando online, ¿quién se pone zapatos anymore? Aunque, dando clase a una empresa de zapatos, quizá podría haberme puesto unos fucking shoes.
Llevaba tres meses preparando aquel curso. TRES MESES, AMIGA. Abro mi presentación y digo: Can everyone see my screen? Pero la screen no la veía ni yo. El PDF decide que no se abre. Ni a la primera, ni a la segunda, ni con esa fe irracional que tenemos los millennials en que repetir exactamente lo mismo lo soluciona todo.
Tierra, trágame y no me escupas de vuelta nunca más.
Cuando dejé de compartir pantalla
Dejé de compartir pantalla, abracé mi cabeza gigante y empecé a contarles mi vida, la de verdad (con un toque clown claro). Al final de mi confesión pública les pregunté:
¿Soy yo la única que está un poco confundida o vosotros también?
Se rieron… y menos mal. Me entendieron. Espera, ¿me entendieron todo esto en inglés? Aquí había algo por donde tirar.
Les pedí un favor: que cada uno sacara un objeto de su bolso, su mochila o sus bolsillos y nos explicara qué era y por qué lo llevaba ese día. Antes les di un ejemplo mío para que copiaran mi estructura: un libro que me estaba leyendo, Stolen Focus.
(Mentí. El libro se lo estaba leyendo mi novio. Pero la estructura se entendió perfectamente.)
Uno sacó unas llaves. Otra, un táper. Aparecieron cargadores, libretas y objetos que llevaban meses viviendo en aquellos bolsos sin pagar alquiler. Dejé de pelearme con la presentación y me puse a escuchar. Aquella actividad improvisada había pasado los tres filtros que hoy utilizamos en Circular Learning.
1. Comprensión
La instrucción era sencilla y concreta. Cogí un objeto, respondí yo primero y les di una estructura que podían copiar ahí mismo. Les enseñé cómo hacerlo antes de pedirles que lo hicieran.
➡️ Si las instrucciones necesitan cinco minutos, tres ejemplos y una diapositiva llena de texto, quizá el problema no sea el nivel de inglés de los alumnos.
2. Práctica
Las diez personas tuvieron que describir, explicar y justificar con las herramientas que tenían. No era todavía práctica planificada (DAMN, estaba improvisando my ass off), pero me permitió escuchar qué podían hacer, qué les faltaba y qué estructuras necesitaban. Y consiguió que hablara todo el mundo.
Pregúntate: ¿qué hará el alumno con el idioma ese día?
3. Comunicación
Nadie sabía qué objeto habría en esos bolsos. Había información real, respuestas diferentes y una razón para escuchar. El inglés pasó de ser el objetivo a ser la herramienta.
La pregunta clave: ¿para qué necesita el alumno el inglés? Si la respuesta es "para practicar el vocabulario de la unidad", hay práctica, pero aún no hay comunicación.
Y hubo algo más
Yo había bajado la guardia primero. Ya no eran diez desconocidos esperando a que la profesora demostrara lo bien que había preparado la clase. Se habían convertido en mis cómplices. Terminé sudando, con la sensación de que aquello había ido demasiado bien… y el PDF se abrió en cuanto acabó la sesión.
Cada elemento de una clase debe contribuir, como mínimo, a uno de los tres filtros. La clase completa debe contener los tres.
- Si una actividad no ayuda a comprender, practicar ni comunicar, a la basura.
- Quita decoraciones, worksheets infinitas y actividades "por si acaso". No te falta material: te falta tiempo y espacio para escuchar lo que está ocurriendo.
Esto es lo que yo llamo minimalismo pedagógico: menos elementos compitiendo por nuestra atención para poder estar más presentes. Planificamos mucho para sentir que tenemos el control, pero para enseñar mejor hay que darse un pequeño margen para perderlo.
Un abrazo fuerte, AdriCIRCULAR LEARNING
P.D. No me despidieron y tampoco me contrataron para vender zapatos cómodos para gente que trabaja online, pero sigo pensando que era una excelente idea de negocio.
P.D. 2. Bibliografía: Sweller, Van Merriënboer y Paas, Cognitive Architecture and Instructional Design; Harp y Mayer, How Seductive Details Do Their Damage; Roediger y Karpicke, Test-Enhanced Learning; Kirschner, Sweller y Clark, Why Minimal Guidance During Instruction Does Not Work.